viernes, 30 de noviembre de 2012

1.12.2012 Leyendas Urbanas

Verónica:
Era una noche muy fría, ni siquiera un fuego que encendieron les hizo entrar en calor. Añadieron algunos troncos mas para caldear la estancia. Habían pensado en este plan en numerosas ocasiones, desde tiempos de instituto, y por fin se había hecho realidad. Según lo acordado, todos traían relatos que contar. Comenzaron con historias de terror: asesinatos, cementerios.., el miedo empezaba a apoderarse de ellos.


Llego el turno de Omar, se levanto de su sitio, su rostro era serio, y comenzó a relatar una leyenda con voz grave, los demás atendían a sus palabras de forma muy intensa:

Sucedió en nuestro instituto hace alguno años. Me la contó el conserje, Francisco, aquel hombre tan extraño, que da miedo solo mirarle. Ésta le sucedió a unos chavales hará unos cinco años, que decidieron jugar a la ouija en el gimnasio. Juntaron sus manos sobre el vaso y comenzaron a moverlo.. "Espíritu ¿estás ahí?", "Espíritu ¿estás ahí?". No se sabe muy bien como ocurrió  pero el vaso se desplazo hacia la casilla del SÍ, alguien grito y el pánico comenzó a apoderarse de ellos, solo había una excepción: ¡ Verónica¡ Una chica de cabello áspero y pelirrojo que nunca se tomaba nada enserio. Se levantó entre bromas: "¡Esto no hay quién se lo crea¡", se la escucho decir mientras se dirigía a la puerta. El caso es que sin darse cuenta -ninguno supo explicar despues cómo sucedió-, tropezo con algun objeto del gimnasio y se estampo contra la estanteria donde se apilaban las pesas de musculacion. El mueble se tambaleo y varias cayeron contra el suelo, con la mala suerte que una cayo en la cabeza de Veronica. La chica quedo paralizada, hasta que un delgado hilo de sangre comenzo a recorrer su cara. Sus ojos se quedaron en blanco y la chica se derrumbo. Esa noche la vida de esos chavales cambio de manera radical, Francisco me conto que varios siguen aun en tratamiento psiquiatrico y uno de ellos Jorge, que al parecer llevaba saliendo unos meses con Veronica, ni siquiera ha podido recuperar el habla desde entonces. En el instituto hay rumores de que el alma de Veronica sigue vagando por los pasillos, que si una joven se coloca sola sobre el espejo con una vela encendida y repite tres veces el nombre de la infortunada, puede contemplar su propia muerte a través del cristal.
-¡Estas de broma¡ -exclamó Elisa.
-Esto no hay quien se lo crea¡.., ¿Y ademas dices que sucedió en nuestro instituto?
-¿Que es broma? -contestó Omar. -Pues si piensas que es una mentira, quizá lo podamos comprobar. Yo estoy seguro de que todo lo que he contado sucedió realmente. ¿Qué te parece si alguna de estas tardes, cuando este vació el instituto, nos colamos, entras sola en el baño y repites frente al espejo tres veces el nombre de Veronica?
- ¡¡Mira como tiembloo¡¡ jajaja ¡Pues claro que lo haré, no soy una cobarde como tu y los demás¡
A la semana siguiente el mismo grupo quedo en la parte trasera del instituto. Casi todos conocían un pequeño agujero por el que alguna vez se colaban para fumar o simplemente para esconderse. Convencidos de que nadie les observaba avanzaron, encontraron la ventana que previamente habían dejado entreabierta y, sin muchos esfuerzos, entraron en aquel edificio ahora vacio  Elisa iba encabezando el grupo, del bolsillo trasero de su pantalón sobresalía la vela que iba a encender. Cuando ya todos se encontraban dentro, Omar apoyo la mano en el hombro de Elisa y susurro:
-Bueno, Elisa... ¡Es la hora de demostrar tu coraje¡ Te esperaremos aquí en el vestíbulo de entrada.
Elisa recorrió el pasillo en penumbras de camino al cuarto de baño. Lo que le parecía un juego, en ese momento le pareció una arriesgada acción que no tenia que haber realizado. Pero a lo hecho, pecho. Ya no podía volver atrás y quedar como una miedica frente al grupo.
Entró en el baño, y al pulsar el interruptor de la luz aprecio que esta no funcionaba. Solo se colaba un pequeño halo de luz por la ventana.
-¡Mierda, esto ya no me gusta ni un pelo¡
Con mucho nerviosismo saco de su bolsillo la vela y un mechero. La encendio delante del espejo.
-¡Veronica¡...
La primera vez pronuncio el nombre con voz mi baja, noto que su boca estaba seca.
-¡Veronica¡
Esta vez intento pronunciar el nombre con mas fuerza:
-¡¡¡Veronica¡¡¡
Quedo paralizada frente a la imagen que le ofrecía el espejo. Pudo verse dentro de un ataúd rodeada de algunos familiares. Lo mas terrorífico es que el aspecto que tenia era idéntico al actual. Era ella, y la impresión era de que no había pasado mucho tiempo. Aquella visión la dejó helada. Sus piernas no le respondían  no podía respirar, apoyándose en el lavabo intento permanecer en pie. Abrió el grifo para mojarse la cara.. ¡Necesita volver en si¡:
-¡No puede ser¡ ¡No puede ser¡
Al levantar la cabeza, Elisa quedo aterrorizada. Observo que en el vaho que había cubierto el espejo algo o alguien había escrito una fecha: 14 de enero de 2007.
-Pero.. eso es.. ¡mañana¡..
Sufrió un ataque de pánico, el cuerpo de Elisa no le respondía y se desvaneció. El golpe de la caída alarmo a sus amigos, que corrieron hacia el baño. Lo que vieron en aquel momento les sobrecogió: Elisa al caer se había golpeado en la cabeza con un extremo del lavabo y yacía en el suelo en medio de un charco de sangre.   En el espejo aun se podía leer la fecha del día siguiente, justo cuando Elisa... ¡ descansaría en su ataúd¡

...............

Los espejos durante la historia han tenido gran respeto. Se decía que eran puertas a lo divino, a lo espiritual, a lo desconocido..
En la E.Media si rompías un espejo significaba un insulto a las fuerzas divinas. El que tenia la mala fortuna de hacerlo se le maldecía con siete años de mala suerte.
Esta leyenda ha sido contada de mucha maneras, en Estados Unidos se conoce como la leyenda de "Bloody Mary" o "de Mary Worth".
En nuestro continente hay multitud de versiones: unas dicen que hay que colocar varias velas frente al espejo, otras que es necesario estar desnudo al invocar, en otras se recomienda repetir el nombre entre tres y doce veces, pero el final siempre es el mismo, la protagonista contemplara su propia muerte frente al espejo


Fernando Cerro, 30 Noviembre 2012

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