jueves, 22 de mayo de 2014

La verdadera historia de Jack el Destripador

“… El asesino, sino está demente, parece ajeno a cualquier miedo a ser interrumpido mientras está sumido en su horrible tarea”
     -London Times 1 de octubre de 1888.

Londres, distrito de Whitechapel, VIERNES, 31 DE AGOSTO DE 1888:

Sobre las 3:40 de la madrugada un porteador que iba a trabajar pasó por Buck’s Row, vio un oscuro bulto en la acera de enfrente. Tras acercarse observó que era una mujer que yacía en el suelo. Llamó al oficial más cercano, el Sr John Neill, que con su lámpara pudo ver como la víctima presentaba heridas en el cuello.

Mary Ann Nichols
Buck’s Row era un callejón estrecho y mal iluminado, flanqueado por pensiones y almacenes. Un lugar ideal para el crimen. La mujer estaba tendida frente a la puerta de un establo.

Llamaron al Dr Llewellyn un médico que tenía una consulta cerca para que le realizara un primer examen médico. Se pudo observar que la víctima tenía dos profundos cortes en la garganta, cortes y mutilaciones salvajes en la zona abdominal, incluyendo los órganos sexuales.

Con este cruel homicidio comenzaba la historia del más conocido asesino en serie, Jack el Destripador. Jack siempre actuó con gran sigilo, nadie consiguió capturarle y tras más de 100 años aun se desconoce su identidad.

El escenario elegido para sus crímenes fue Whitechapel, uno de los distritos más pobres de Londres. Todo el East End era víctima de la superpoblación y la mala higiene. Los hombres trabajaban en los mataderos de Algate o cargando y descargando mercancías en los muelles y mercados. Las mujeres también podían trabajar limpiando en los mercados. Sin embargo, lo más frecuente, cuando no se presentaba nada mejor, es que acabasen vendiendo su cuerpo a los hombres. Se estima que había sesenta y dos burdeles,  esto explica porque todos los asesinatos de Jack involucraban a prostitutas.

Tras la investigación forense de los restos de la victima de Buck’s Row, bajo la dirección del Dr. Wynn E. Baxter, se descubrió que era una prostituta callejera, se llamaba Mary Ann Nichols, casada con el dueño de una imprenta y tenía 5 hijos, pero llevaba 5 años separada de su familia debido a los problemas que padecía con el alcohol. Vivía en una pensión del número 18 de Thrall Street, de donde fue expulsada a la 1:00 de la madrugada por falta de dinero, lo que le llevó a buscar clientela, donde se encontró con su asesino.

SÁBADO, 8 DE SEPTIEMBRE:

A las 6:00 de la mañana un hombre llamado Davis se dirigía al patio trasero de una pensión del numero 29 de Hansbury Street en busca de una prostituta, ese patio era un conocido lugar de prostitución, cuando se encontró el cadáver de una mujer estirada boca arriba sobre las escaleras.

Davis llamó a la comisaría más cercana, en unos minutos se presentó el inspector Chandler junto a sus hombres para cerrar el edificio y el patio.

Annie Chapman
El Dr. Bagster-Phillips, cirujano de la división, que también acudió al lugar del crimen, realizó un examen preliminar de los sangrientos restos. Al igual que la víctima anterior, la mujer tenía la garganta abierta con dos grandes tajos. En esta ocasión se practicaron con tal violencia que casi estaba decapitada, el asesino aprovecho que llevaba una bufanda para ocultar sus heridas.

Tras examinar el cuerpo con detenimiento el doctor pudo ver como la cavidad del torso había sido abierta y las entrañas estaban literalmente desparramadas por el suelo, justo al lado del hombro derecho de la víctima. Traslado el cadáver a su consulta, y tras realizar una autopsia descubrió que los órganos sexuales habían desaparecido.

LUNES, 10 DE SEPTIEMBRE:

El Dr. Baxter inició las investigaciones del caso Hansbury Street. La víctima se llamaba Annie Chapman, separada de su marido desde hace años se dedicaba a la prostitución y solía hospedarse en el 35 de Dorset Street.

La noche de su muerte fue expulsada de la pensión sobre las 2:00 de la madrugada. Una vecina del barrio afirmo verla hablar sobre las 5:30 de la mañana con un hombre moreno de aspecto extranjero y que vestía chaquetón oscuro y gorro, frente al mercado de Hansbury Street. Al pasar junto a ella, oyó como el hombre decía “¿Lo harás?”, a lo que ella repondría “Sí”.

Tras estos dos asesinatos el miedo empezó a apoderarse del East End, la gente procuraba no salir de casa por la noche, y cuando lo hacían solían ir en grupo.

DOMINGO, 30 DE SEPTIEMBRE:

Dos nuevos asesinatos se cometieron esa lluviosa noche en el barrio londinense de Whitechapel.
Elizabeth Stride

El Sr. Louis Diemschutz pasaba con su carro por un estrecho callejón mal iluminado, conocido en la época como Dutfield’s Yard, cuando de repente se encontró una mujer tendida en el suelo, con la garganta rajada y mucha sangre acumulada a su alrededor.

Se desplazaron al lugar los cuerpos de seguridad y el doctor Blackwell, que tras examinar el cuerpo halló un solo tajo en la garganta, y no mostraba mutilaciones como en los anteriores casos, por lo que se creyó que el asesino se pudo ver interrumpido mientras atacaba a la víctima.

Catherine Eddowes
Al poco tiempo, y a aproximadamente a un kilometro se descubrió un segundo cuerpo. El agente Watkins, que estaba haciendo la ronda, llegó a Mitre Square sobre la 1:45 de la madrugada se encontró el cuerpo de una mujer abierta en canal.

A la llegada del Dr. Frederick Brown, cirujano de la policía, sobre las 2:00 le realizo un examen inicial. Pudo ver como la garganta había sido rebana de un solo tajo muy profundo, la cara presentaba diversos cortes y herida pequeñas, en concreto le faltaba un trozo de nariz y de oreja. La mujer había sido abierta en canal y como a la victima de Hansbury Street, le había sacado las entrañas y las había arrojado justo por encima de su hombro derecho.

Tras estos dos asesinatos, la policía metropolitana realizó un gran despliegue por el East End en busca del asesino, encontraron un pañuelo manchado de sangre en Goulston Street, como si hubiera sido usado para limpiar un cuchillo y en una pared cercana una inscripción en tiza que decía: “Los Juwes no son los hombres que serán culpados por nada”. Este confuso mensaje no se llegó a
descifrar. Pero se cree que con Juwes se refería a judíos, en inglés “Jews”.

Al realizar la autopsia a la víctima se descubrió que le faltaba el útero y el riñón izquierdo, y se confirmó que el trozo de tela encontrado correspondía con la falda de la víctima.

La victima de Dutfield´s Yard fue identificada, su nombre era Elizabeth Stride, una mujer sueca de 45 años. Perdió a su familia en un naufragio y residía en un refugio en el cruce entre Flower y Dean Street ganándose la vida como prostituta.

Frente al aluvión de cartas que le llegaban policía metropolitana que se creyó que dos de ellas fueron escritas por el autentico asesino.

La primera comenzaba así:

“Querido jefe”

“Estoy cargándome putas y no pienso dejar de destriparlas..”

“Me encanta mi trabajo, y estoy ansioso por seguir..”

“En mi próximo trabajo, le cortaré las orejas a la dama..”

“Tengo el cuchillo afilado y a punto..”

“Buena suerte”
“Saludos, Jack el Destripador”

La segunda carta fue enviada a primera hora del domingo, y hace referencia al “doble crimen” de esa madrugada, es decir, antes de ser cometidos.

“Mañana volverá a oír hablar de la obra de Jack el Descarado..”

“No he tenido tiempo de conseguir algunas orejas para la policía..”

“Gracias por retener la última carta hasta que volviera a actuar..”

“Jack el Destripador”

En la segunda carta se hace referencia a la primera, y como anticipa en la primera carta cortó un trozo de oreja a la victima de Mitre Square.

La policía comenzó a temer que realmente fueran escritas por el asesino, el cual se hacía llamar Jack el Destripador.

JUEVES, 4 DE OCTUBRE:

Se investigó sobre la victima de Mitres Square, su nombre era Catherine Eddowes, estaba separada de su marido y vivía con un hombre en el cruce entre Flower y Dean Street.

MARTES, 16 DE OCTUBRE:

La policía recibió otra carta del supuesto asesino, esta vez en una cajita. La caligrafía era muy mala y no tenía nada que ver con las dos anteriores.
“Desde el infierno..”

“Le envío la mitaz del riñon que le saqué a aquella mujer”

“La otra mitaz la frii y me la comí..”

“Estaba muy rica..”

“Cójame si puede, Señor Lusk”

Dentro de la caja había la mitad de un riñón, tras examinarlo descubrieron que realmente era un riñón humano.

VIERNES, 9 DE NOVIEMBRE:

Jack volvió a la acción para cometer su último crimen esta vez fue más sanguinario,  la víctima Mary Jane Kelly fue hallada muerta en una habitación del numero 13 de Miller’s Court.

Sobre las 10:30 de la mañana el señor McCarthy fue a cobrar a su inquilina, al ver que no le abrían la puerta decidió asomarse por la ventana, viendo el cuerpo de Mary Jane sin vida.

Llamó a la policía, que no pudo creer lo que veía, era una autentica carnicería, según el forense el asesino podía haber tardado dos horas en cometer su crimen. La cama se encontraba empapada en sangre y la víctima estaba hecha pedazos.

Mary Jane Kelly
Su cavidad central había sido vaciada y sus órganos estaban colocados alrededor, sobre la cama. Fragmentos de carne habían sido arrancados del hueso y depositados en la mesilla de noche.

Tras realizar la autopsia, que fue literalmente un rompecabezas, se descubrió que el único órgano que faltaba era el corazón

A diferencia de las otras víctimas, Mary Jane era muy joven, tenía 24 años, y trabajaba en un lujoso burdel del centro de Londres.

MIÉRCOLES, 21 DE NOVIEMBRE:

Se hablaba de un nuevo asesinato de Jack, pero resultó no ser cierto, una mujer fue apuñalada en la garganta, en una pensión de George Street, pero al parecer fue un cliente con el que tuvo una disputa económica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario